Polo Democrático Alternativo Funza

FUNZA ES UNA CIUDAD FALLIDA


Por: Guillermo Andrés Castro Rozo, candidato al Concejo de Funza, Polo # 3.

1° de agosto de 2015. Funza es hoy una ciudad fallida. Los dos últimos gobiernos han abonado el camino a un retroceso sin precedentes en materia de un bienestar integral. Nuestro terruño aparece en los principales estudios e investigaciones del país en las mediciones de municipios que registraron los mayores cambios registrados en la última década. La inmensa mayoría de las estadísticas no son para nada favorables, haciendo prever un futuro sombrío para los habitantes y el medio ambiente local.

Miremos que Funza creció tres veces su tamaño en área construida en diez años, siendo el cuarto municipio del país en ese orden. Los proyectos urbanísiticos y los complejos industriales son los principales beneficiarios de que el uso del suelo en Funza se haya modificado, permitiendo la construcción de moles de cemento sobre la mejor tierra de la sabana de Bogotá. Las modificaciones al Plan de Ordenamiento Territorial, que en dos años aprobó el Concejo Municipal actual, han permitido la consolidación de esas moles de cemento, trayendo consigo una deforestación sin precedentes, evidenciada a través de la tala indiscriminada de árboles, que por una parte promueve o autoriza la administración municipal, y por otra se legitima con los permisos de la CAR (Corporación Autónoma Regional). Esto ha conllevado a la consecuencia lógica de acabar con la tierra de cultivo en nuestro municipio... ¡Ya en Funza no se siembran alimentos! Por este motivo el IGAC (Instituto Geográfico Agustín Codazzi) reveló que el primer municipio del país en tener la mayor cantidad de suelo subutilizado es Funza, que alcanza la increíble cifra de un 90% de tierra mal utilizada...

Fue la consolidación de la estrategia de “ciudad eficiente” y “Funza Avanza” la que trajo consigo, con falsas banderas de progreso y desarrollo, que hoy Funza sea la bodega más grande de la industria nacional, lo que destaca a esta región como “puerto seco”, una figura que señala que somos el mayor receptor de mercancías en el marco de los Tratados de Libre Comercio, y que podría estar interconectada con el Aeropuerto El Dorado, sepultando para siempre la existencia del humedal Gualí.

Pese a las sumas exorbitantes de dinero que se manejan en las bodegas e industrias de la zona, manejos corruptos de las finanza públicas han permitido que muchas empresas sean exoneradas de manera legal e ilegal del pago de impuestos. A las que se les descuentan los necesarios impuestos en el marco de la Ley son presentadas como benefectoras del desarrollo local y son las que presuntamente promueven plazas de trabajo; no pareciera, sin embargo, que fuera así, pues la esclavitud laboral prevalece en la mayoría de ellas: horarios adicionales por fuera del marco legal; obligan a muchos de sus empleados a disponerse laboralmente más allá de los horarios establecidos en su contratación de trabajo, y algunas (como el caso denunciado de Velotax), llegan hasta los límites del descaro disponiendo camas a los trabajadores para que se queden en la empresa y puedan seguir laborando tiempo extra violando todas las convenciones internacionales del trabajo... ¿Dónde se han quedado las 8 horas de trabajo, las 8 de esparcimiento y las 8 de descanso? Quieren multiplicar sus dividendos a costa de la salud de los trabajadores, descompensando el bienestar por el bien material.

En cuanto a las empresas que no pagan impuestos de manera ilegal, sobresalese el Parque Industrial Santa Lucía, el cual le adeuda al municipio cerca de 3.000 millones de pesos, producto de los supuestos “errores” administrativos del alcalde Jorge Enrique Machuca López. Es increíble, han pasado cinco años desde la existencia de este complejo industrial y aún nada que da un peso en retribución a la arca presupuestal municipal, afectando así las inversiones en educación, recreación, salud o cultura, la que incluso, debido a esta fallas, vio un un crudo momento recientemente, pues los bailarines de la escuela de danzas decidieron entrar en paro de clases por no tener espacios adecuados para sus ejercicios y prácticas, y no ser atendidos en sus reclamos por la Alcaldía Municipal. En buena hora sus reclamaciones llegaron a buen término.


En relación al Parque Industrial Santa Lucía, casi como una burla al pueblo funzano, una de las empresas descentralizadas más prósperas locales, EMTRA, tiene una de sus sedes allí, quizá ella sí pagando puntualmente un contrato de arrendamiento a quienes no pagan un solo peso al municipio. Esta entidad de capital público hace una feria de automoviles, que riñe totalmente con una política que debería ser diferente, como la del no incentivo del carro, la del incentivo de la bicicleta, que repercuta en las mejoras de movilidad. Hoy Funza es uno de los peores municipios del país para poderse movilizar por sus calles. Un vehículo convencional en Funza alcanza el promedio de velocidad de 2 kilometros por hora, según la página en Facebook “No más trancón por la calle 13”, que utiliza métodos de medición basados en aplicaciones de celulares como Waze. Los problemas de movilidad crecen por la nula construcción de vías nuevas, el arreglo del parque principal, la adecuación de la carrera novena por parte de la Concesión Devisab y el proceso de urbanización a diestra y siniestra, que se basa en la especulación urbanística, pues los habitantes autóctonos de Funza no necesitan que se construyan casas; pese a que hay pobres y familias que sí requieren vivienda propia, la mayoría de las nuevas urbanizaciones son ocupadas por personas que han llegado de otras ciudades acrecentando la característica del pueblo como ciudad dormitorio o ciudad satélite. Incluso en las viviendas de interés social o prioritario sus nuevos residentes tienen vehículos de media y alta gama. Hasta los más vaciados tienen más lujos.

Si todo esto sucediera en una ciudad como Bogotá, acechada por medios de comunicación que actúan como rapiñas y aves negras carroñeras prestas a matar y despedazar a cualquier presa, hace rato se hubiera promovido una destitución del alcalde. Pero eso no pasa aquí. En Funza el proyecto fallido es para el pueblo, pero ha sido exitoso para los dueños del poder, que usando el marketing publicitario han logrado encumbrarse incluso en altas esferas del poder nacional ganando premios de la élite criolla, y ahora disputando hasta la propia Gobernación de Cundinamarca. De la Villa Imperial y Agricultora que les vendieron a los hijos de Funza, queda sólo la monarquía de un Rey y la ausencia de cultivos.

Funza es un proyecto fallido de ciudad. La eficiencia que mostró Jorge Rey, en el primer periodo de cambio, hace 8 años, al parecer fue con un interés privado, como lo demostró el fallo de la Procuraduría General de la Nación del 2013 que lo encontró responsable de hacer contratos irregulares y viciados. Se ha avanzado como el cangrejo, simbólicamente hacia atrás, porque ya nunca más se podrá volver a cultivar en Funza, pocos árboles podrán aguantar la demoledora de la construcción y de la especulación, no se recolecta plata de impuestos, el humedal tendrá los años contados si sigue siendo parte del área de aterrizaje del Aeropuerto El Dorado, los habitantes tenderán a perder su calidad de vida y tranquilidad, con factores atentatorios contra su salud como lo son el riesgo de explosiones en las mismas bodegas (como ha sucedido ya este año en tres ocasiones), contaminación auditiva (si los aviones pasan las 24 horas sobre Funza), el aumento de estrés por causa del bajo flujo de movilidad, etc.

Los que están en el poder harán todo lo posible por seguir allí. Son los mismos, y aunque aparezcan con caras nuevas, son los responsables del detrimento de nuestro bienestar. Su lema de campañas es que hay que cambiar para que todo siga igual.

Pero sí hay caminos alternativos a esta colisión demencial a la que nos aboca el “desarrollo” y el “progreso”. Organizar la ciudadanía en torno a grupos críticos y propositivos del auténtico desarrollo sostenible es una opción; la consolidación de una agenda unitaria de poder popular, donde la gente decida qué quiere; y cambiar a los dirigentes que encumbrados alrededor de un partido político y sus secuaces, pretenden seguir gobernando, aunque sea con caras y pieles nuevas de cordero.


Debo decir con claridad que lo acá expuesto son apenas aristas de lo que constituye el proyecto fallido de ciudad. Que las propuestas se han enumerado en varios artículos que he escrito, como aquel donde señalo un camino global para proteger al humedal mediante la declaratoria del mismo como sitio de interés Ramsar, entre otros. Y también quiero decirle al lector o lectora que en buena hora creo tener a Funza en la cabeza, sus problématicas y necesidades, y por ende considero pertinente postularme a ser parte del cambio que se necesita de verdad... Presento mi propuesta, pues, como candidato al Concejo de Funza por el partido Polo Democrático Alternativo, convencido que desde la activa participación ciudadana, reflejada en el voto de opinión, vamos a enmarcar un auténtico proyecto de municipio sostenible y de desarrollo popular y autóctono. Llevo diez años preparandome para este reto y espero contar con su respaldo. En la Lista al Concejo seré el Número 3, por lo cual desde ya los y las invito a ayudarme en este propósito político, que no tendrá ni una sola tizna de politiquería, tendrá muchos granos de arena de honestidad, transparencia, honradez, lealtad, siempre reivindicando el poder social...

Juntemos las decenas de granos de arena que aporta la gente de manera disgregada para el cambio y llenemos el balde de iniciativas para que realmente pesen nuestras ideas.



 

Intervención del candidato al Concejo Funza Polo No. 3, Guillermo Andrés Castro Rozo, en la presentación de la campaña en las calles del municipio.

Posted by Funza Pda on Viernes, 31 de julio de 2015