Polo Democrático Alternativo Funza

ES NECESARIO EL FRENTE DE ACUERDOS PROGRAMATICOS PARA DESTERRAR A LOS PROMESEROS ELECTORALES

Por: Carlos Julio Rodríguez Sandoval, presidente de la Coordinadora PDA Funza.*


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Funza, 22 de mayo de 2015. Mientras llega el día de la elección de concejales, alcaldes, diputados y gobernadores en todos los municipios y departamentos de Colombia, comienzan a desfilar por la pasarela electoral los diferentes candidatos a cargos de elección popular, muchos de los cuales son de una especie rara que dan a conocer sus nombres y sus reconocimientos para cooptar a los potenciales votantes. Algunos ciudadanos manifiestan que a la mayoría de estos candidatos lo único que les interesa es participar en un buen negocio y que el inefable riesgo que corren es no cumplir con el mínimo de votos requeridos, tanto el que les exige en compensación del aval su movimiento o partido político particular, como el umbral. La ambición del poder, el desaforado placer de la pantalla, la necesidad de que los demás lo reconozcan, el hambre de darle de comer al ego y la sensación de sentirse importante lleva a un político a participar en el proceso electoral, teniendo como efecto, de acuerdo a la maquinaría, que la gente lo adule, lo idolatre, e incluso – con lambonería – lo conviertan en Rey o en dios.


Este proceso electoral convierte a estos aspirantes en verdaderos profesionales del oportunismo, quienes no desechan la mínima posibilidad de ser candidatos eternos, así sea a la Alcaldía de la Ciudad Perdida, o en su defecto a la Ciudad de Hierro. Los electores municipales no sueñan ni esperan tener grandes candidatos porque la mala experiencia les ha enseñado que la mayoría de postulantes son verdaderos negociantes de los presupuestos públicos. Por eso lo único que esperan es que los políticos cumplan con sus propuestas, pero siempre habrán varios avivatos que – sabiendo las necesidades de sus pueblos, y las personales de sus habitantes – prometen lo que no pueden cumplir, lo que no cumplirán y lo que nunca han cumplido. Desde luego la llegada al poder se logrará fácilmente aprovechando el analfabetismo político, las grandes bolsas de dinero y los presupuestos de los alcaldes que los patrocinan.

Un alcalde, por más promesero y poder que posea, no podrá derogar el estatuto de contratación pública, el régimen de carrera administrativa, y mucho menos las políticas públicas de salud, educación y asistencia social del Estado. En este mismo sentido ningún concejal electo podrá construir carreteras y hospitales, por ende ningún candidato puede prometer eso... No es posible porque en Colombia hay jurisdicciones y competencias que le pertenecen a autoridades y cuerpos colegiados diferentes a las municipales. ¿Por qué prometen entonces lo que no pueden hacer? Simplemente es una estrategia mediante la cual inducen a los electores a votar, usando engaños a partir de románticos cantos de sirenas y cuentos de domadores de serpientes. Por esto es muy importante y urgente que la gente sepa y reaccione frente a estos charlatanes y camaleones políticos que nunca cambiarán, aunque permuten de colores y posiciones.

Quien vote debe conocer y calcular las consecuencias de su acción. Si el candidato es elegido y no cumple con su programa de gobierno a la gente no le debe temblar la mano, ni la mente, y debe revocarle el poder. No hacerlo es permitir que el voto no tenga el valor de construir democracia y siga permitiendo la supervivencia de los promeseros electorales. Por eso es importante que los ciudadanos reaccionen y se constituyan como un único cuerpo electoral con el objetivo de convertirse en una verdadera opción de poder de gobierno local: el sine qua non fin es potenciar un modelo económico que esté en favor de la construcción de nuevos municipios; con más igualdad social; donde los empresarios, los campesinos, las mujeres, los jóvenes, los trabajadores, los ciudadanos de toda raigambre, tengan igualdad de oportunidades.

Por esto, finalmente, es necesaria la concepción de alianzas amplias con sectores políticos afines, sin vetos. Desde luego alrededor de programas concretos, de defensa del territorio de lo publico, de la inversión social y del agua, y siendo enfáticos en que no pueden haber acuerdos con sectores alzados en armas o relacionados con la corrupción. Por eso es esencial en el próximo evento electoral del 25 de octubre buscar los mayores acuerdos programáticos de carácter progresista y democrático para avanzar y construir gobiernos a favor del pueblo, y desterrar para siempre las camarillas tiránicas municipales, que al fragor de la elección popular de alcaldes han logrado perpetuarse, cual monarquía, en gobernantes en cuerpo ajeno.

* Publicado en el periódico Así es Cundinamarca.